domingo, 3 de noviembre de 2019

4 Movimientos sociales - Formas emergentes de lo social.


Los movimientos sociales en red: ¿promotores efectivos del cambio? 


Palabras clave: Movimientos sociales; Ciberactivismo; Cambio social.

Introducción


Intentar decir algo distinto sobre la propuesta de M. Castells, autor base del tema, corresponde a quienes como Brym, et al.  (2018) están dedicando su trabajo hacia líneas de investigación que pretenden conceptualizar, delimitar o proyectar, la explosión de movimientos sociales organizados a través de la red. 

Este ensayo solo se pretende exponer algunas ideas de expertos en disciplinas distintas o con otra tendencia a la de Castells, en el marco que la UNIVA nos contiene y en el que lo propiamente humano y en la cosmovisión cristiano católica tiene cabida.

Así,  la pregunta a la que se intenta dar respuesta se refiere a los resultados que se obtienen con el uso masivo de las redes sociales a través de Internet en los que se prescinde de la presencia física de los responsables; por tanto, ¿realmente son efectivos al punto de considerarlos sustitutos de las acciones de los 60´s y posteriores, en los que la presencia humana agrupada (con orden o sin orden) provocó cambios históricos?

Es un hecho que tienen un impacto y Castells lo ilustra con distintos casos en el mundo; la tecnología de la comunicación tiene un lugar especial en nuestro tiempo. ¿Es suficiente con reunir millones de firmas electrónicas o millones de likes para denunciar algo/alguien? ¿Y quién actúa para que el cambio suceda?  

Hay uno o varios autores intelectuales, anónimos, con pseudónimo o su nombre oficial individual o de grupo; ¿ellos mismos se convierten en autores materiales?
     

"La comprensión de los movimientos sociales en red como precursores del cambio social en el siglo XXI" (Castells (2012: 34)



Ortíz Galindo (2016: 169) define al "movimiento social” como sigue:
Actor colectivo, inmerso en un conflicto social, que actúa con cierta continuidad, normalmente estructurado en forma de red, para sensibilizar a la opinión pública y conseguir exigir a su adversario, de forma consciente y organizada, unos objetivos de carácter público y acordes con su identidad colectiva, para afectar al cambio social (promoviéndolo u oponiéndose a él).
Algunos ejemplos que en la literatura se reportan como parte de la historia mundial de este tipo de movimientos, además de Ortíz Galindo también los mencionan el mismo Castells,   Brym, et al.  (2018), Daubs, M.S. (2017), Dolata, U. (2017), Ismail, A. (2016), Stojadinovic, M. (2017). Lo sucedido en Indonesia y el Ocuppy Wall Street, entre los más mencionados.

En México y sobre uno de los movimientos de este tipo,  el #YoSoy132,  movimiento más bien del ambiente de la política y que ha sido estudiado por Torres Nabel (2015), reporta entre sus consideraciones finales la siguiente propuesta: 


...una línea de investigación futura [que] trate el fenómeno del #YoSoy132 más como una campaña política que como movimiento social, donde los actores y sus roles están más orientados a la influencia mediática que a crear capital social útil en la acción colectiva de largo aliento.
Torres Nabel (2015) como Brym, et al. (2018) tienen razón en cuestionar la propuesta de Castells al referirse a los movimientos sociales como "redes de indignación y esperanza" ya que, en los medios de comunicación digital, horizontales o verticales, más bien son escenarios de lucha política en los que los recursos ($) y la creatividad y hasta las pasiones, pueden conducir a resultados imprevistos.   


Todos los autores citados y los que sigan en la línea de investigación sobre los movimientos sociales que usan la Internet/WWWeb o ciberactivismo, algo bueno le encuentran y quizá ellos como el mismo Castells alberguen la esperanza de que muchas de las iniciativas lleguen o llegaran al cambio social por el que surgieron/surgen. 

¿Qué podría estar faltando?   


#RealSocialChange


La vida en general es un cambio continuo y constante; la vida humana en lo individual y en lo colectivo, en sus interacciones, dice Morin (1994: 41),  

...producen a la Sociedad, la cual produce a los individuos que la producen. Eso sucede en un circuito espiralado a través de la evolución histórica. Esta comprensión de la complejidad requiere un cambio muy profundo de nuestras estructuras mentales. El riesgo, si ese cambio de estructuras mentales no se produce, sería el de ir hacia la pura confusión o el rechazo de los problemas. No está el individuo por una parte, la Sociedad por otra, la especie de un lado, los individuos del otro, de un lado la empresa con su organigrama, su programa de producción, sus estudios de mercado, del otro lado sus problemas de relaciones humanas, de personal, de relaciones públicas. Los dos procesos son inseparables e interdependientes.

J. Marías (1955: 20), en su obra publicada antes de los 60's, dice sobre lo social: 

...la única realidad efectiva en una sociedad es la de las vidas individuales, pero a éstas les pasa necesariamente la sociedad, esto es, son constitutiva e intrínsecamente sociales. Las interpretaciones de las cosas, su articulación en una figura de mundo, el lenguaje, los usos, creencias e ideas que me constituyen en mi realidad personal son ingredientes sociales de ella, cuya razón se encuentra sólo en la vida colectiva.

Si lo colectivo o social no puede prescindir de lo individual, ¿será entonces lo individual lo que está quedando fuera de las determinantes para el cambio social y que es lo que se espera (esperanza) desde el momento en que empieza a surgir la primera manifestación de  un #TodosSomosMéxico o #ElQueSea?

Marías (1955: 278) cuando habla de la vida social de su tiempo, dice lo siguiente:

Cada   individuo  ve  cierto   número   de  personas.  Una   gran   parte  de  ellas  las  ve  simplemente:  son  los  desconocidos  a  quienes  encuentra  en  la  calle, ... Otra  porción  está  compuesta  por  personas  a  quienes  ve  y,  por  ejemplo,  saluda: son  los  meros  conocidos,  vecinos,  etc.,  con   quienes   «tropieza»   ocasionalmente  porque  se  cruzan  sus  trayectorias  vitales  respectivas.  Un  tercer  grupo  está  formado  por  las  personas  a  quienes  trata,  es  decir,  aquellas  a  quienes  se  vuelve  con  actos  concretos  de  convivencia...Esta  última  fracción  encierra  zonas  muy  diversas;  habría  que  filiarlas  teniendo  en  cuenta  la  frecuencia  y  la  proximidad  del  trato:  hay  personas  a  quienes  se trata  una  vez  al  año;  otras,  cada  dos  meses; otras,  todas  las  semanas;  algunas,  a  diario;   y,  con  relativa  independencia  de  esto,  en  diversos  grados  de  intimidad.   


¿Cuánta intimidad como la que menciona J. Marías puede lograrse en las conexiones/relaciones sociales a través de la Internet?  ¿O porque estamos en el Siglo XXI ya la necesidad de la intimidad humana ha sido superada? 


Conclusiones


Si los movimientos sociales que la historia de la humanidad identifica ya como tales desde la década delos 60's del siglo pasado y hasta los más recientes que incorporan Internet y la web social, tienen como característica originaria el conflicto, ¿significa que tal, el conflicto, deriva de las presiones y resistencias naturales del movimiento y a las que se refiere Marías (1955: 34-35), naturales o propias en la vida humana y hasta necesarias para su evolución? 

Los movinets (Prieto, 2016), con su tecnología integrada y su capacidad para hacer circular ideas entre diferentes esferas de la realidad, tienen el potencial de alterar la dinámica de la movilización social, sin duda.  Schumann, S. (2015), dice que los partidarios aprecian especialmente la transferencia de información, pero ello no contribuye a su sentido de participación.

Reflexionando sobre los primeros términos de la definición de Ortíz Galindo (2016) sobre los movimientos sociales, sin nada de teoría científica de mi parte y con solo mi aprendizaje de los temas previos del curso, me lleva a considerar que un conflicto social, colectivo, inicia con un sujeto inconforme o a disgusto con algo; alguien que no vive pleno ni en paz.
Cuando una persona no se encuentra en paz, a veces, su modo de decir eso es quejándose y protestando ya no solo en lo privado sino de modo público.

Las redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram y cuanta aplicación en la plataforma de Internet se pueda desarrollar son herramientas de comunicación en nuestra época y que pueden facilitar y estrechar la convivencia humana a distintos niveles y entonces, facilitar la participación en asuntos de interés común y que se encaminen al desarrollo de oportunidades en pro de un nivel más alto de desarrollo humano. Tal es lo que todos esperamos.

Hasta ahora y mientras la humanidad siga siendo humana, necesitada de retos y de oportunidades de desarrollo individual y colectivo los medios como la Internet serán eso, medios y no fines. Quienes las usen, han de requerir de una serie de cualidades humanas que les permitan cumplir con su cometido y no ceder a las presiones de las conveniencias, de la cultura de la hipocresía o de las propias frustraciones.

Las instituciones como la familia siguen siendo el medio adecuado para atender a cada persona desde su origen y llevarlo a la ciudadanía responsable, capaz de comprometerse con los retos de su tiempo y asumir las consecuencias de sus actos individuales y como miembro de la sociedad y de la humanidad entera. Esto es orden individual y social, esto es moral privada y pública, esto es naturaleza humana.


Referencias


Brym, R., Slavina, A., Todosijevic, M., & Cowan, D. (2018). Social movement horizontality in the Internet Age? A critique of Castells in light of the Trump victory. Canadian Review of Sociology-Revue Canadienne de Sociologie,  55(4): 624-634. 
DOI: 10.1111/cars.12219

Castells, M. (2012). Redes de indignación y esperanza. Madrid: Alianza editorial.

Daubs, M.S. (2017). The myth of an egalitarian Internet: Occupy Wall Street and the mediatization of social movements. International Journal of Digital Television, 8(3), 367-382.  DOI: 10.1386/jdtv.8.3.367_1

Dolata, U. (2017). Technically advanced sociality. Social movements and the Internet. Zeitschrift fur Soziologie, 46(4): 266-282. DOI: 10.1515/zfsoz-2017-1015 

Ismail, A. (2016). Tweeting and Click: Internet and New Social Movement in Indonesia. En:
Proceedings of the International Conference on Ethics in Governance (ICONEG 2016). Edited by: Wekke, I.S. et al. Book Series Title: Advances in Social Science Education and Humanities Research, 84: 69-73.

Marías, J. (1955). La estructura social: teoría y método. Madrid: Sociedad de Estudios y Publicaciones.

Morin, E. (1994). Introducción al pensamiento complejo. Madrid: Gedisa.

Ortiz Galindo, R. (2016). Los cibermovimientos sociales: una revisión del concepto y marco teórico. Communication & Society29, (4), 165-183. 
doi: 10.15581/003.29.4.sp.165-183www.communication-society.com

Prieto, R.R. (2016). The Internet as opportunity and challenge in contemporary social movements. Teknokultura: Revista de Cultura Digital y Movimientos Sociales, 13(1): 289-307. DOI: 10.5209/rev_TK.2016.v13.n1.51930

Schumann, S. (2015). How Cause-related, Advocacy, and Social Movement Organizations Use the Internet to Promote Collective Actions. En: How the Internet shapes collective actions. Book Series Title: Palgrave Studies in Cyberpsychology.
Book Series Title: Palgrave Studies in Cyberpsychology, p. 46-53.
Book DOI: 10.4337/9780857935854 

Stojadinovic, M. (2017). Transnational social movements in the Internet Era: The case of "Avaaz".
Sociolojica, 59(4): 497-517. DOI: 10.2298/SOC1704497S 

Torres Nabel, L.C. (2015). ¿Quién programa las redes sociales en Internet? El caso de Twiter en el movimiento #Yosoy132 México. Revista Internacional de Sociología, 73 (2), 
doi: http://dx.doi.org/10.3989/2013.05.29.